Administración y operación completa
Servidores, red, estaciones de trabajo, correo, respaldos y seguridad perimetral bajo una sola responsabilidad.
Capacidad técnica completa —operación, proyectos y especialistas— con un costo mensual predecible y sin los costos fijos de un equipo interno.
Montar un departamento de TI interno completo exige, como mínimo, tres perfiles distintos: quien atiende al usuario, quien administra servidores y red, y quien entiende de seguridad. En una empresa mediana, ninguno de los tres tiene trabajo a tiempo completo, pero los tres hacen falta. La salida habitual es contratar a una sola persona y pedirle que sea las tres cosas.
El outsourcing resuelve esa aritmética: pagas la fracción de cada perfil que realmente consumes. La diferencia con contratar servicios sueltos es la responsabilidad: aquí no se responde por tareas, se responde por que la tecnología funcione.
Servidores, red, estaciones de trabajo, correo, respaldos y seguridad perimetral bajo una sola responsabilidad.
Seguridad, bases de datos, virtualización, redes o desarrollo, sin contratar cada perfil por separado ni esperar procesos de selección.
Toda modificación relevante —una migración, un cambio de proveedor de enlace, una actualización mayor— se planifica con ventana, plan de retorno y comunicación previa.
Documentación viva de la infraestructura y de los procedimientos. Si mañana cambia el equipo humano, el conocimiento se queda en la empresa.
El alcance se ajusta cuando abres una sede, sumas turnos o duplicas la plantilla, sin renegociar todo el contrato desde cero.
Hablamos con tu proveedor de internet, con el fabricante del punto de venta o con el desarrollador de tu software, en tu nombre y en su idioma técnico.
Paneles de capacidad que proyectan cuándo tu infraestructura va a quedarse corta —almacenamiento, licencias, ancho de banda, memoria— con semanas de antelación. Sirve para comprar con margen de negociación en lugar de comprar de urgencia, que siempre sale más caro.
Se define con precisión qué entra y qué no. Un contrato de outsourcing ambiguo termina siempre en discusión sobre lo que se factura aparte.
Recepción de accesos, documentación, contratos con terceros y traspaso desde el proveedor o el equipo anterior, sin corte de servicio.
Ejecución del servicio con indicadores acordados y un interlocutor único responsable de la cuenta.
Además del reporte mensual de operación, cada trimestre se revisa hacia dónde va la empresa y qué debe cambiar en la infraestructura para acompañarla.
En el incentivo. El soporte por horas cobra más cuanto más tiempo pasa el sistema roto; el outsourcing cobra una cuota fija y por tanto gana cuando la infraestructura es estable. Es la diferencia entre pagar por reparaciones y pagar por disponibilidad.
No, si el contrato está bien hecho. Las credenciales de administración, los dominios, las licencias y los contratos con terceros quedan siempre a nombre de la empresa, y la documentación se entrega actualizada. Un proveedor que se hace imprescindible reteniendo accesos es una señal de alarma, no de servicio.
Sí, y es lo más frecuente. Muchos clientes empiezan por la mesa de ayuda y la administración de servidores, y suman seguridad, nube o ERP a medida que se estabiliza lo anterior.
Se entrega la documentación completa, los accesos y un período de traspaso ordenado hacia quien continúe. Está previsto en el contrato desde el inicio, porque una salida difícil de ejecutar es una forma de secuestro comercial.
¿Tu pregunta no está aquí? Están las generales en preguntas frecuentes, y si no, escríbenos directamente.
Mesa de ayuda con tiempos de respuesta por escrito, mantenimiento preventivo y un técnico que ya conoce tu operación cuando llamas.
Ver servicioServidores, virtualización y nube híbrida diseñados sobre tu carga real de trabajo, no sobre la ficha técnica que traía el proveedor.
Ver servicioEvaluación de riesgo, endurecimiento de sistemas, control de accesos y un plan de respuesta escrito antes de que haga falta.
Ver servicioCuéntanos qué te está frenando hoy. Analizamos tu situación y te decimos con franqueza qué tiene sentido hacer y qué no, antes de que inviertas un peso.