Asistentes sobre información propia
Un asistente que responde consultando tu documentación, tus procedimientos y tu ERP, citando de dónde sale cada respuesta. Con permisos: cada usuario solo obtiene lo que ya podría ver por sí mismo.
Casos de uso concretos con una métrica que debe mejorar, y una política clara sobre qué información sale de la empresa y cuál no.
La conversación sobre inteligencia artificial en las empresas suele quedarse en dos extremos igual de improductivos: el piloto eterno que nunca llega a producción y la herramienta que se contrata por moda y se abandona a los tres meses. Lo que funciona está en medio y es poco espectacular: procesos concretos, con datos que ya existen, y una cifra que debe mejorar.
Nuestro punto de partida siempre es esa cifra. Horas dedicadas a capturar facturas, días de cobranza, porcentaje de tickets resueltos en el primer contacto, exactitud de la previsión de demanda. Si un caso de uso no tiene una métrica así, no lo proponemos: sin ella no hay forma honesta de saber si valió la pena.
Un asistente que responde consultando tu documentación, tus procedimientos y tu ERP, citando de dónde sale cada respuesta. Con permisos: cada usuario solo obtiene lo que ya podría ver por sí mismo.
Extracción de datos de facturas de proveedor, contratos, conduces y formularios, con validación humana en los casos de baja confianza. No se automatiza el cien por ciento: se automatiza lo seguro y se revisa el resto.
Previsión de demanda, riesgo de cobranza, rotación de inventario o de personal, construidos sobre el histórico real de la empresa y evaluados contra lo que efectivamente ocurrió.
Flujos donde el sistema propone y una persona aprueba, en los puntos donde el error tiene consecuencia. La automatización total se reserva para lo reversible.
Los resultados llegan donde se trabaja, dentro del ERP, y no en una herramienta aparte que hay que acordarse de abrir.
Documento explícito de qué información puede procesarse en servicios externos, cuál se queda en infraestructura propia, quién accede y durante cuánto tiempo se conserva.
Este servicio es la capa de IA. Lo que lo distingue de comprar una suscripción a una herramienta genérica es que trabaja sobre los datos y los procesos de tu empresa, con permisos heredados de tu propio sistema, y que la decisión de qué información sale hacia un modelo externo y qué se ejecuta en infraestructura propia se toma contigo y queda por escrito.
Se eligen uno o dos procesos con volumen suficiente, datos disponibles y una métrica clara. Empezar por lo más ambicioso es la causa habitual de que no se termine nada.
Un ciclo corto sobre información de la propia empresa, con criterio de éxito definido antes de empezar.
Integración en el flujo de trabajo, permisos, registro de lo que el sistema decide y vía de escalamiento a una persona.
Se compara contra la línea base. Si mejoró, se consolida y se pasa al siguiente proceso; si no, se dice y se cierra.
Solo la que se acuerde de forma explícita. Antes de activar nada se define qué categorías de datos pueden procesarse fuera y cuáles se quedan en infraestructura propia, y queda documentado. Hay casos —información fiscal sensible, datos personales de clientes— donde lo razonable es ejecutar en local aunque cueste más.
Para asistentes sobre documentación y lectura de documentos, no: funcionan desde el primer día con lo que la empresa ya tiene. Para modelos predictivos sí hace falta histórico suficiente y de calidad razonable; si no lo hay, lo decimos, y el primer paso pasa a ser empezar a registrar bien.
En los proyectos que hacemos, lo que se sustituye son tareas, no personas: captura manual, búsqueda de información, elaboración repetitiva de informes. El resultado habitual es que el mismo equipo atiende más volumen y dedica el tiempo a lo que requiere criterio. Si un proyecto se plantea explícitamente como reducción de plantilla, es una decisión de la empresa y conviene tratarla como tal desde el principio, no descubrirla a mitad de camino.
Porque la métrica que se acordó al principio mejoró, medida contra la línea base tomada antes de empezar. Si no mejoró, se informa. Un proyecto de IA sin cifra de partida es imposible de evaluar, y esa ambigüedad casi siempre favorece al proveedor.
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